Este es tu momento para sanar, renovarte y comenzar el camino hacia un año lleno de paz, amor propio y propósito.
A lo largo del día, anota cómo te sientes después de cada actividad de autocuidado. ¿Te sentiste más conectada contigo misma? ¿Notaste algún cambio en tu estado de ánimo? Reflexiona sobre cómo el autocuidado físico no solo beneficia a tu cuerpo, sino también a tu mente y espíritu.
"Mi cuerpo merece amor y cuidado. Hoy elijo nutrirme de manera amorosa y respetuosa."
Practicar autocuidado físico no solo mejora nuestra salud; también nos recuerda que somos valiosas y merecemos amor en todas las formas, incluidas las que se expresan a través de la salud y el bienestar.